CECU Sigue el Engaño de la CECU

En noviembre del 2001, el Consejo que sigue las indicaciones de De la Fuente emitió las bases para la integración de la Comisión Especial para el Congreso Universitario (CECU). Miles de folletos se distribuyeron, igual que se pegaron infinidad de carteles, dando a conocer las decisiones sobre el tema. Lo más relevante es que se incluyó a representantes de Difusión Cultural, a eméritos (recuérdese lo importante que éstos fueron para golpear al CGH), a directores y a la rectoría. Además, los consejeros tendrán una representación automática de 32% de los delegados, lo que otorga una amplia ventaja a la burocracia.

La CECU no será representativa de los intereses colectivos, en razón de lo siguiente:

1.- Por su composición, pues las autoridades contarán con 21 lugares (17 consejeros, 2 directores, 1 egresado y 1 miembro de difusión cultural. En contrapartida, los casi 250 mil estudiantes de licenciatura y bachillerato contarán con 9 comisionados.

2.- Porque sus atribuciones serán mínimas y el Consejo de Juan Ramón de la Fuente tendrá la palabra final.

3.- Porque sólo 11 académicos y 11 estudiantes serán elegidos en urna, por la comunidad. El resto será producto de actos cerrados, donde el control de las autoridades será total.

4.- Porque no se consultó a la comunidad, de modo que el Consejo de De la Fuente decidió por sí y ante sí todo lo referente a la CECU.

5.- Porque las cadenas que la burocracia puso sobre la CECU prefiguran las que serán puestas al Congreso (ver documento del CGH- Ho Chi Minh de diciembre del 2001).

En base a lo anterior, consideramos legítimo el boicot contra la convocatoria que publicó De la Fuente en la Gaceta UNAM del 10 de enero del 2002 (número 3,511, páginas 20 y 21). La resistencia contra la opresión es un derecho que la humanidad conquistó con mucho sacrificio y no puede ser negado a los universitarios.